Una tarde cualquier de fin de verano, quedamos con uno de los mentalistas más reputados de nuestro país para conversar sobre libros, nuevos proyectos y futuros ciertos. Raijenstein, hombre real y artístico, nos recibió en su gabinete privado con una pregunta presente en el ambiente: ¿es posible leer nuestro pensamiento? Pasen y lean nuestra entrevista y, quizá, descubran ese misterio que ha interesado a la humanidad desde nuestros inicios.
Muchos años de trayectoria profesional ratifican el buen hacer de este artista del alma y el pensamiento que, en la actualidad, acaba de presentar Cómo leer mentes; libro editado por Luciérnaga que mezcla la investigación con ejemplos prácticos de su oficio. Le preguntamos a Pablo sobre el mismo y nos explica que “alguna vez había pensado, coqueteado, con la idea de escribir un libro, pero no había surgido. De pronto, por unas circunstancias, aparecen varias propuestas editoriales y me decidí por Planeta Luciérnaga, un sello seguro en el que han publicado varios amigos como Manuel Carballal y Aldo Linares; quien está presente en este libro. Desde este punto de inicio, el texto se divide en dos partes: la primera de ellas versa sobre la historia del mentalismo desde el siglo XVIII y una segunda que trata sobre las médiums. Después hay técnicas de mentalismo y fragmentos de mi vida privada que enlazan todo ello”. De hecho, sobre esta última parte no se descarta que salgan nuevo proyectos ya iniciados bajo el nombre de “diario de un mentalista”. Solo hay que investigar para saber.
Además, sobre esta reciente publicación, añade que se puede utilizar como manual para adentrarse en este mundo y que se recomienda “no leerlo de principio a fin”. Es mejor viajar por los capítulos y meterse dentro de ellos. Este libro “está creado para eso”. En el mundo en el que vivimos, es bueno tomarse un tiempo y acercarse lentamente a la vida de un mentalista y conocer cómo se ha formado y cuáles son sus vías de conocimiento entre otras cuestiones. Porque todo esto no viene por influencia divina. Raijenstein asegura que “juega un poco a que sea un don, pero no lo es”. El misterio y lo oculto son propios de este arte en el que es mejor mostrar que hablar. Él mismo nos confiesa que “a nivel artístico, es mejor no comentar y que la gente se deje llevar”.
Seguimos hablando de estas cuestiones a la vez que nos preguntamos si la sobreexposición de los artistas en diversos canales está matando un poco la magia. Él piensa que sí, que tiende a desaparecer y que todo se acacha a cuestiones como la hipnosis o la PNL. Ante esto, nos confiesa que intenta ser “lo más ético y honesto posible”. Y trabajar duro en varios proyectos, como sus dos locales u otros espectáculos, sin la necesidad de vender humo como hacen otros. A la vez que no pierde ese gusto por la evocación romántica que nos lleva a pensar en espiritismo y en otros temas. Lo importante es descubrirlo por uno mismo.
Aparece en nuestra conversación El Médium, la nueva creación de Raijenstein que se va a poder ver desde el día 10 de octubre en el Teatro Victoria de Madrid hasta diciembre. En ella, se pretende revivir las sesiones espiritistas de otros tiempos, en una experiencia inmersiva en la que el público va estar muy presente. De hecho, la idea surgió en otro espectáculo en un anticuario, donde se terminaba con una sesión espiritista. En una ocasión, una chica que había pasado por el trauma de tener en la familia una muerte reciente, le dio las gracias porque lo que vio la ayudó a cerrar el ciclo.
Según Pablo, “ha vuelto la espiritualidad. Sigo a muchos médiums y he visto cómo trabajan. Salvo excepciones, hay muchos que han surgido al dolor de cuestiones como la pandemia”. Es un movimiento cíclico y, en cierta manera, delicado, ya que “es un elemento sagrado, un camino para cerrar el duelo, que está bien siempre que no se juegue o se engañe a las personas”. Esta obra propone “un símbolo”, un camino, con técnicas para que las personas tenga una experiencia más allá de las tablas del teatro. Algo que no es la primera vez que ha hecho, como se puede ver en sus propuestas desarrolladas en el Cementerio inglés de Madrid.
Sobre todo esto charlamos y dejamos claro que las obras de Raijenstein tienen ese gusto por el respeto a los de antaño que hacen que todo sea especial y diferente al resto de propuestas. Algo que se vuelve a repetir en este nuevo espectáculo. De hecho, él expresa que si cree en algo, lo va a reivindicar. Aunque caiga mal a sus colegas y a su propio gremio.
Obra y ficción nos plantean si el mentalista es un muy buen actor que se sube a un escenario. Ante ello, Pablo nos dice que “no. En teoría, el actor deja el uniforme de Hannibal Lecter en la puerta y no se va a comer a nadie por la calle. En cambio, el buen mentalista tiene que mantener el misterio siempre. Así que, con este espectáculo lo que pretendo es decirle a la gente: da igual que creas o no. Si tú vienes vas a experimentarlo, a vivirlo y a sentir el más allá”.
Un reto que se presenta ante su larga trayectoria y que pretende recuperar el ambiente de una antigua sesión, lejos de la frialdad de los tiempos que corren. Y ante ello, es inevitable echar un vistazo al pasado. Así que le preguntamos sobre cuál es el mentalista que le ha inspirado tiempo atrás y con es su referente actual. Ante esta cuestión Pablo nos comenta que “para mí, quien hizo que me dedicara al mundo del mentalismo fue Erik Hanussen; un mentalista judío que terminó asesinado por predecir un incendio. Es mi preferido”.
Sobre los referentes actuales, Pablo destaca Agustín Canolik. “En este mundo, nos conocemos todos y este chico encarna muy bien la figura del mentalista. Tiene mucho estilo y clase; ha llegado a lo más alto en Buenos Aires. Tengo que reconocer que le tengo algo de envidia”. Las risas inundan el espacio mientras se reconoce el trabajo de otros compañeros, algo poco habitual y que Raijenstein ha hecho otras veces invitando a otros mentalistas a sus locales en la calle Pez. Así se aleja de las envidias y de la parte negativa de este oficio.
La conversación sigue y hablamos de la preparación necesaria para enfrentar un espectáculo de este calibre. Él nos comenta que “tenía muy claro que iba a ser un nuevo universo de cosas y experiencias que voy a hacer”. Ante ello ha cambiado hasta la firma, como quien muda la piel, sabiendo que el riesgo existe, pero que, si algo va mal, solo hay que levantarse. “Nunca se me han caído los anillos”, afirma. “Va a ser una experiencia importante, necesaria, ya que no hay una figura de un médium que quiera jugar a serlo; lejos de la visión casposa que a veces tenemos”.
Lo que sí es cierto es que el público se va a sorprender mucho. La gente puede preguntarse qué es; a lo que Raijenstein responderá: “soy un espejo, lo que me gusta es reflejar lo que cada uno quiera creer”.
Para terminar, seguimos hablando de los locales que ha creado, con otros socios, en la calle Pez. Un lugar con mucho historia en la capital que ahora acoge a Medium club y Esotérica (número 18 y 30 de la referida calle). Espacios donde tomar cócteles de autor mientras se viven experiencias sobre tarot y otras cuestiones. Acompañadas de Arte, como son los cuadros de Margaret Modlin, y de otros objetos cargados de historia.
Sobre estos espacios, Pablo nos cuenta que son unos lugares vivos en los que siempre se puede disfrutar de algo nuevo. Por ejemplo, “para Halloween, vamos a invitar un mentalista de Barcelona que es Luis Pardo”; artista que ya ha estado invitado otra vez en este proyecto para trabajar con la hipnosis. Y es importante saber que “la gente que mejor entra en hipnosis es la que más imaginación tiene”.
Además de esto platos fuertes, se va incorporado un nuevo evento que son los dinner show en Esotérica. Serán todos los viernes y es el único sobre mentalismo en toda España. Donde se cena y se vive una experiencia brutal en la que tú eres el protagonista.
Llegados a este punto, nos despedimos de Pablo Raijenstein con la confianza de que el mentalismo está vivo en las calles de Madrid.
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