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“Un director debe ser un espectador aventajado”. Conversación con Alfredo Ávila sobre su nuevo proyecto TIC, TAC…POE

“A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”, mítica frase del escritor norteamericano Edgar Allan Poe que sirve como presentación de su obra y de sí mismo. Miembro destacado del Olimpo del terror, junto a otros como Horacio Quiroga, lo enigmático y misterioso es su seña de identidad hasta tal punto de que su muerte, acaecida el 7 de octubre de 1849, aunque atribuida al delirium tremens sigue siendo una incógnita en nuestros días. Y esa fecha, esa noche, es la que aborda la nueva propuesta teatral de La Murga Teatro bajo el título de La noche más oscura de Edgar Allan Poe (TIC, TAC…POE), con libreto de Miguel Galindo, sobre la que hemos charlado con su director y productor, Alfredo Ávila, una tarde de noviembre con la sombra del cuervo sobre nuestras cabezas.

La obra, con una gran base documental y con 6 actores en escena, presenta a Poe en una taberna pasando una de sus peores noches mientras que es visitado por varios de sus personajes, desde Roderick Usher hasta el protagonista de El corazón delator (en este último caso de manera figurada), con el único objetivo de vengarse de su pluma. A su vez, la historia de su vida pasa ante sus ojos, teniendo principal peso en ella las mujeres que la poblaron en especial su prima y esposa Virginia. En un juego de luces y sombras, de realidad y ficción, el espectador asiste a los últimos momentos vitales de uno de los mejores escritores de literatura norteamericana comprendiendo que dio, literalmente, su vida por los poemas y sus cuentos que tanta fama le han dado después.

La compañía de teatro La Murga, fundada en el 82 (siendo una de las compañías más antiguas de la Región de Murcia abarcando todo tipo de géneros dentro de lo teatral), ha puesto en escena esta obra con la idea, como ellos mismos dicen, “de plasmar sobre el escenario un espectáculo donde poder reflejar el terror psicológico de sus historias y personajes” teniendo como base la influencia de este autor en otros del género como Alarcón. Pero ante esto, en nuestra conversación, surge la pregunta sobre el por qué de no haber escogido otro autor, de la categoría de Bécquer o Lope de Vega, para plasmar esta idea de miedo en el escenario. Alfredo nos comenta que la idea era apostar por “un punto de originalidad como es el caso de llevar a Poe al teatro” y con la intención de buscar un “público joven” que normalmente no es usuario de teatro pero sí lector. Y este autor es uno de los puntales de este tipo de usuario cultural.

Así, Galindo ha apostado por varios relatos (algunos de sobra conocidos y otros no tanto) haciendo una labor que, en palabras de Ávila, se define como excepcional y con gran maestría. De esta manera, recoge un guante lanzado por el propio Alfredo quien, en un primer momento, también iba a firmar la obra pero el trabajo se quedó inconcluso y decidieron que otro compañero lo siguiera. Resultado que se está buscando que termine en un libro publicado para convertirse en teatro que también se lee.

A pesar de contar con todas las herramientas de calidad, es difícil la tarea de llevar a cabo el terror encima de las tablas de un escenario. Ante esto, Alfredo comenta que frente a otros montajes que tienen como referencia, lo que han buscado en este caso es el terror de carácter psicológico y con la finalidad de dar que pensar al espectador y que este se quede atrapado en la butaca. Para lograr esto “la puesta en escena les ha ayudado bastante”; la escenografía es muy completa y de gran calidad, en la que se junta lo audiovisual y lo analógico con la idea de buscar la perturbación. “Los medios son coherentes y no van contra la estética del espectáculo” que le da empaque a la obra y ayuda a la idea de ver la fidelidad del montaje; labor unida a la música creada por Miguel Ángel Marín y Pedro Contreras que han hecho posible que las piezas encajen y salga una obra de Arte sublime.

En cuanto a los relatos elegidos, ante la pregunta sobre el por qué de los mismos, la razón, debido al buen hacer de Galindo, es que son escogidos teniendo en cuenta “el cómo unir los personajes con la trama de la historia”. Una solución dramatúrgica que a la compañía le pareció maravillosa nada más leer el texto. Si bien faltan algunos clásicos, como La máscara de la muerte roja, la creación es muy completa, reflejando perfectamente la escritura y la vida de un autor acompañado por la tragedia toda su existencia que ha sido tratada de múltiples maneras, no siempre acertadas, en otras ocasiones.

Ante la cuestión sobre las influencias que han servido de inspiración para montar la obra, Ávila contesta que “un director debe ser un espectador aventajado” intentando aprender de muchas fuentes pero, sobre todo, poniéndose en la piel del público. También se fijan en obras en las que “el espectador se sienta en el patio de butacas y no tiene que hacer una masterclass para saber qué es lo que está ocurriendo allí” sin seguir líneas establecidas y cajones estanco que, a veces, nos empeñamos en usar para clasificar el Arte.

En cuanto a quién está dirigida la obra, se ha apostado por el público en abierto pero se busca que el camino de lo didáctico esté presente y, por eso, es una buena opción para asistir en pases especiales con estudiantes en relación a proyectos como iPoe collection, llenando un hueco que está vacío en el currículum educativo actual.

Pero sin duda, faltan apoyos para que proyectos como este, de carácter independiente, vean la luz y hagan que el mundo teatral crezca. Y en esa lucha, más cruda después de la llegada de la Covid-19, está La Murga que, después de su paso por ciudades como Getafe o Valladolid, llegará otros lugares como Plasencia, Badajoz, Teruel, Cartagena y Galicia.

Y es que, como hizo Poe, la compañía ha dado todo por la profesión, pero aún así Ávila afirma que “ha merecido la pena” y que desde que tenía doce años se ha dedicado a esto y así va a seguir.

La conversación se va apagando y termina con una pregunta clásica del cuestionario de Proust. Esta no es otra que: ¿cuál es tu idea de la felicidad perfecta? Y la repuesta es: “la felicidad es la búsqueda de la felicidad”. En definitiva, el viaje que vamos recorriendo y en el que espero que La noche más oscura de Edgar Allan Poe (TIC, TAC…POE) tenga mucho éxito.

Sonia López

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