En The Island of Neverland, somos Piratas o Niños perdidos. Hay que elegir bando desde la elección de las butacas y no dejar de creer en la magia. La nueva producción de LETSGO cambia el protagonismo del famoso cuento de Peter Pan y se lo da a Tempesta, la hija de Capitán Garfio, cuya elección pasa por ser niña o pirata, en un espectáculo que juega a mezclar teatro, circo y aventuras para todos los públicos desde que se llega al Espacio Delicias.
Esta Isla de Nunca Jamás está diseñada a través de escenas para ir acercándose a su historia poco a poco. Porque es una de esas experiencias inmersivas que tanto nos inundan estos días. Pequeños escenarios instagrameables aparecen repartidos por el espacio exterior y variopintos y divertidos piratas nos van dando contexto de lo que se cuece bajo la carpa. Una vez dentro, todo se multiplica por 100. Los escenarios construidos para tal ocasión hacen que la primera colaboración entre Balich Wonder Studio y LETSGO tenga todo el sentido y nos preguntemos por qué no lo han hecho antes. La Bahía de los Piratas, el Bosque de las Hadas, el Árbol de los Niños Perdidos y la Roca de las Sirenas están a nuestra disposición. Recorremos todos los espacios como si fuera una cámara de las maravillas, un museo oculto antes de la función y comprobamos que todo está cuidado al mínimo detalle (además del merchandising, porque aquí se vende hasta el programa de mano).
Ya en la pista de circo, comienza el verdadero espectáculo. Cuerda floja, acrobacia, mástil chino, correas y aro aéreo, suspensión capilar, alambre y otras aparecen ante nuestros ojos mientras la historia de Tempesta es narrada. Es una hora y media llena de números circenses que aportan dinamismo y color a la obra. Las distintas disciplinas están bien ejecutadas y ofrecen momentos visualmente atractivos, aunque quizá no todas consiguen sorprender de la misma manera. En conjunto, funcionan como un buen acompañamiento a la narración y contribuyen a crear la atmósfera mágica que se propone, aunque sin llegar a ser lo más memorable. Al final, más que ir solo a ver circo, la propuesta se disfruta como un plan completo, de esos que hacen que salgas con la sensación de haber disfrutado más allá del asiento.
The Island of Neverland tiene un ritmo ágil, por lo que se hace fácil de seguir y disfrutar, especialmente en familia. La pista circular permite que la acción aparezca prácticamente desde cualquier rincón, algo que suma mucho a la experiencia y hace que el público se sienta parte de lo que ocurre. Y, para rematar, la batalla final entre Niños perdidos y Piratas es justo lo que necesita el espectáculo para despedirse por todo lo alto, con un último momento lleno de acción y diversión.
Tempesta, hija del Capitán Garfio, nació de una tormenta y fue criada entre piratas bajo la sombra de su padre. Educada para obedecer, liderar y no fallar, su destino parecía escrito. Pero The Island of Neverland es un lugar donde las reglas cambian. Al descubrir un mundo de libertad, juego y peligro, Tempesta deberá elegir entre continuar la vida errante de los piratas o cambiar el rumbo de su historia y permanecer en la Isla de Nunca Jamás junto a los Niños Perdidos. Su aventura habla de identidad, valentía y del poder de decidir quién queremos ser. Pero Tempesta no será la única que tendrá que elegir.
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