El Teatro Lara, dentro de la programación de la Sala Lola Membrives, expone sobre sus tablas Seis, todxs somos culpables, una obra sobre la homofobia y la hipocresía que a veces reina en la sociedad actual. Asesinatos, acoso, rechazo, la no aceptación… ¿hasta cuándo vamos a ser cómplices de esto al no hacer nada? Esta creación lanza esta pregunta al aire y mucho más.
Seis, dirigida por Sebastián Bandera con la dramaturgia de Federico Roca, parte de la base de seis mujeres trans asesinadas en los últimos tiempos de forma muy violenta y, casi en todos los casos, olvidadas. Desde sus nombres, para recuperar su historia y otorgar algo de justicia, el cuerpo actoral aborda situaciones que ocurren, a día de hoy, al colectivo LGTBIQ+. Desde la decepción de una familia por tener un hijo gay, hasta narrar el tratamiento que se le ha dado a la homosexualidad, no hace mucho tiempo, como si fuera una enfermedad. Pasando por crímenes violentos y por tratamientos de corte religioso que han creado auténticos traumas y problemas a personas que los han sufrido. A la vez que se abren en canal y cuentan estas experiencias, se apela al público para decirle que, por desgracia y sin darnos cuenta, hemos sido cómplices de todo ello. Y es que no hay persona que no conozca algún caso cercano que nos hace ver que hay que seguir luchando ante una sociedad que, desgraciadamente, está retrocediendo. Sin ir más lejos, y sirviendo mi testimonio como ejemplo, escuché a una persona que tenía una hija lesbiana decir que, un familiar suyo, le había comentando que habría preferido que esa chica tuviera cáncer antes de ser homosexual. Increíble, pero cierto en pleno siglo XXI.
Así que estamos ante un teatro de reflexión que busca remover al público y que este actúe. Incluso cuando, en algunas ocasiones, puede llegar a ser hasta demasiado duro para algunos. En la línea de grandes de este tipo de teatro como puede ser la figura de Buero Vallejo.
Todo ello no sería posible sin el trabajo brillante y brutal del grupo de seis actores que trabaja en escena. Ante ellos se presentan varios retos que los solventan con sobrada maestría y buen hacer. Tal es el caso de cantar en directo o tener que representar varios personajes en diversas situaciones, ayudándose de unos mínimos cambios de vestuarios. Para todos, y desde estas humildes letras, va un aplauso bien grande por su actuación y por poner la valentía de la hacerla en la actualidad. Ellos son los siguientes: Carlos Martin, Pilar Ávila, Enrique Cordovés, Germán Vigara, Iris Prinses y Víctor Quesada. Todos están muy bien ensamblados y realizan bien su interpretación.
En cuanto a los aspectos técnicos, el minimalismo es el rey de este montaje. Vestuarios negros, básicos en teatro que se me mimetizan con el mismo, o actuales son la base de todos los personajes y no hay escenografía más allá de algunas sillas plegables también negras. Destacan algunos guiños musicales a ABBA o Camilo Sesto, siendo el diseño de sonido creado por Sebastián Bandera, el uso de máscaras blancas o el uso de efectos como las luces estroboscópicas.
Seis (todxs somos culpables) es un trabajo rompedor y novedoso que es imprescindible en el momento tan negro en el que vivimos. Si te quedas en agosto en Madrid, no dudes en acercarte al Lara y ver esta obra de arte.
La sociedad que nos rodea mostrada con humor e ironía en sus prejuicios y temores más cotidianos, entre ellos: la homofobia, el temor a lo diferente. Madres e hijos que hablan sin hablarse. Terapias grupales que no llevan a nada. Sectas religiosas que adoran a Bertín Osborne. Coros que bailan entre el público… Todo eso… y más, ocurre en Seis (todxs somos culpables). Una sátira dramática que sorprende al público con historias reales entrelazadas con ficción. Textos dinámicos que juegan al límite entre el drama y la comedia, dando a conocer datos y situaciones que llevan a los espectadores por una montaña rusa de emociones. En Seis (todxs somos culpables) nadie queda indiferente.
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