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Vito Sanz: «En esta obra, está la cosa de cómo se recuerda ese pasado que está allí, pero tan presente»

David Trueba ha escrito y dirige una historia sobre el reencuentro de dos amigos de juventud en el Centro Dramático Nacional. Los guapos se ha estrenado en el Teatro María Guerrero con una mirada atrás al barrio, a la amistad y al amor que compartieron un día Pablo y Nuria, interpretados en escena por Vito Sanz y Anna Alarcón. Desde su presente, rememoran y se enfrentan a sus propios recuerdos, a la fantasía que se suele poner en ellos y a aquello que quizás soñaron ser o se esperaban de la vida. Y lo hacen a partir de una denuncia para la que ella le pide ayuda a él.

Dos personajes y dos caminos diferentes que se ponen de nuevo en común, en el mapa de un bar donde el pinball les unió, y en una obra que también habla de un barrio obrero y marginal y de destinos cruzados. Porque, como escribe Trueba en la introducción de la pieza, “nadie es del todo responsable ni de sus éxitos ni de sus fracasos, sino que comparte algo con las influencias ajenas, el azar, el contexto”.

Fotografía de Luz Soria
Fotografía de Luz Soria

“David escribió esta obra pensando un poco en nosotros y, por ello, hay algo del carácter del personaje, de la manera de comportarse, que se acerca a mi manera de expresarme, a cosas que le gustan de mí a la hora de interpretar. Por otro lado, el personaje está más cercano a su mundo que al mío, ideológicamente, por ejemplo. Así que digamos que es una mezcla de ambos”, contesta Vito Sanz un día festivo, aunque no para él, en el que conversamos. “A la hora de interpretarlo, cuando escriben pensando para ti un personaje, hay algo de cercanía que lo hace más fácil de abordar. Pero, a la vez, en esta ocasión, la obra habla de mundos y de barrios en Madrid y de cosas que me quedan lejos porque yo vengo de una ciudad de provincia en Huesca. No viví la capital en la época en la que David coloca la historia y para eso está él, su mundo, su vida, lo que le resuena de su pasado”.

¿Es una historia en la que hay más culpa o remordimientos por no cumplir las expectativas de los demás o de uno mismo?

En el caso de Nuria, está más dolida con la vida que ha llevado, con lo que ella esperaba. Y a Pablo, quizás, le ha ido más a favor, sin querer decir que lo haya tenido más fácil. Cuando se juntan, se ve algo de rencor y dolor por parte de ella, cosa que utiliza un poco como arma para convencer a Pablo de que lleve el caso, hacerle responsable o tocarle la vena sensible. Todas las diferencias con las que vivieron se ven cuando empiezan a recordar su pasado.

Los guapos va más allá de la amistad porque habla de otras muchas cosas identidad de un barrio, familia, conflictos como el racismo, lo que significa el éxito y el fracaso… Cualquier persona, de barrio o de ciudad, de los márgenes, del centro o de pueblo se podrá identificar con algo de lo que pasa en escena, ¿te parece?

Exacto, habla de todo esto y también del pasado y de cómo lo recordamos. Estos dos personajes, que tuvieron algo, se juntan después de muchos años y es bonito ver las dos versiones, cómo cada persona recuerda los detalles que quiere, le interesan y le quedan marcados y cómo otra los borra. Creo que pasa un poco igual cuando acabas una relación. Por ejemplo, yo he tenido parejas y nos hemos separado sin conflicto y me llevo bien con mis ex, pero es verdad que cuando empiezas a recordar ciertos conflictos que tenías, los vínculos son diferentes. Y por eso, en esta obra, está la cosa de cómo se recuerda ese pasado que está allí, pero tan presente. Además, el foco también está en cómo resuena en nosotros esa vida de barrio, cómo dos amigos de la escuela, por el destino o la vida, acaban llevando caminos muy diferentes, aun partiendo del mismo lugar y casi con la misma educación. También habla de eso, de la suerte, de lo que te vas encontrando en la vida y de cómo lo vas resolviendo.

Fotografía de Luz Soria
Fotografía de Luz Soria

Escuché hace poco que las personas en algún momento de nuestra vida tenemos que pensar quiénes queremos ser. ¿Cuándo crees que estos personajes se han hecho esta pregunta (si se le han hecho ya)?

Creo que Pablo se la hizo siendo más joven y Nuria, simplemente, ha seguido los impulsos de la vida que han ido apareciendo. Yo lo intuyo así, como que ella es un personaje más impulsivo, que va abriéndose camino, resolviendo… pero no sé si se proyectaba tanto en el futuro, en la persona que quería ser. En cambio, Pablo sí. En él había algo que ya buscaba qué tipo de persona y con qué valores se proyectaba en el éxito, en ser un escritor o un buen abogado. Para mí, tener los pensamientos de Pablo puede ser un poco lastre. Personalmente, como Vito, intento ser buena persona, pero no me hago esas proyecciones, la verdad. Lo hago con los valores porque quiero ser consecuente y responsable. Pero no tengo el anhelo de ser un gran actor, no. Quiero seguir mi carrera, trabajar y punto. Cada uno tiene que ser lo que puede ser y llegar a donde pueda, siguiendo tu camino, y sobrevivir, ir manejando. Y quizás, la mezcla de Pablo y Nuria sería un equilibrio.

Esta obra se presenta como una historia de reencuentro, pero creo que, sobre todo, es de ruptura. Hay algo de dejar soltar (sobre todo en el momento final en el que tú estás solo en escena) y de aprender que esa parte de la vida de Pablo con Nuria se acabó definitivamente, ¿no?

En esa última escena, hay algo muy llamativo para mí porque no sabes muy bien si Nuria hizo aquello de lo que se habla en la obra o no. Y creo que Pablo comparte la duda con el público, además de preguntarse si ha juzgado a Nuria y se siente culpable. Al principio de la obra, cuando se miran y se reencuentran, saben que están en otro mundo. Y que se van a ayudar, que todo se va a acabar, lleguen a juicio o no, y que no se volverán a encontrar. Por eso hay que dejar ir, por supuesto. Son dos mundos diferentes.

¿Estaba claro ese principio metateatral con el que comienza la pieza?

Cuando David nos leyó la obra en su casa por primera vez, no había esa introducción, sino que simplemente empezaba con la llegada de Nuria al bar. Cuando comenzamos a encontrarnos, David lo incluyó como introducción, porque es algo que le gusta hacer. Así que, en los ensayos, estaba marcado ya, sí.

Fotografía de Luz Soria
Fotografía de Luz Soria

Te he entrevistado varias veces y nunca te he preguntado si tienes algún ritual antes de salir a escena o alguna tradición que sigas cada vez que comienzas un nuevo proyecto.

Depende del proyecto, pero sí. Aquí con Ana, vamos armando los personajes antes de salir. En frío, paso ciertos puntos del texto que me interesan, me junto con ella en el escenario, hacemos algún estiramiento, pasamos algo… Ella se queda y yo me subo. Y luego (risas)… en los días de estreno, suelo llevar ropa interior determinada. Y cuando van saliendo las cosas bien, voy a ver a la Virgen que hay en el María Guerrero (más risas).

¿Perdón? No me esperaba esto.

En la parte de arriba del teatro, estaba la casa de María Guerrero. Ahora están las oficinas del CDN y hay fotos que correspondían a ese lugar anterior. Y ella tenía una especie de altar con una Virgen, que sigue incrustada en la pared. Entonces, cuando voy a este teatro, que he ido con Club Caníbal, Nao y Marcel y ahora con David, voy a ver a la Virgen. Pero no soy creyente. Voy, la toco, pienso un poco y ya me preparo. Es una cosa muy friki, solo lo hago una vez, que conste, no todas las noches.

Una persona muy guapa que te encantaría conocer.

Mira, te lo voy a decir, aunque suene a tópico. La belleza como tal me impone bastante. Busco un equilibrio. Dicho esto, si tengo que contestar, diría Maribel Verdú, que me encantaba de joven y nunca me la he cruzado en la vida. Pero quiero una mezcla. Me pone más la inteligencia. Ahora, con Instagram, por ejemplo, me pasa que veo fotos de chicos y chicas maravillosas, y cuando las ves en persona piensas “bueno, ni tanto”. O gente que sale mal retratada y cuando la conoces es muchísimo más guapa. Es todo muy relativo, así que vamos a decir Maribel Verdú, venga, definitivamente.

Los guapos es la historia de un reencuentro: Nuria y Pablo crecieron en el mismo barrio obrero, marginal. Sin embargo, sus vidas han ido por caminos diferentes. Pablo es un abogado, especializado en causas solidarias, que hace tiempo que no pisa las calles de la barriada donde se criaron; Nuria en cambio, se ha quedado detenida en el tiempo, sin muchas opciones ni oportunidades. Tras años sin saber el uno del otro, Nuria contacta con su antiguo amigo, para que la ayude en un asunto legal. Este acercamiento les obligará a enfrentarse con sus propias vidas y a revisar el pasado en común.

Amanda H C

Vito Sanz

Centro dramático nacional

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